Leí un día que la vida esta llena de obstáculos y que uno tiene que tener la capacidad de superarlos sin importar lo que esto implique - el fin justifica los medios - ¿hasta que punto seguí al pie de la letra dicha frase?, no lo se. Pero la memoria esboza mi sentido de supervivencia, entrelaza situaciones vividas y algunas por venir. No soy un vidente, ni mucho menos un profeta. Pero las imagenes son tan claras que dificilmente podría discernir entre la más sublime ficción y la realidad satirizada de mi vida. Al final de mis visiones me inunda un sentimiento de intranquilidad e incertidumbre. Muchas veces me recuesto en mi cama y cierro los ojos lo mas rápido posible y trato de desaparecer, me dejo llevar a lo más profundo de mi conciencia, buscando respuestas, esperando a que algo me diga que hacer, por donde ir, hacia que nueva lección me tengo que dirigir. Siendo honesto, muy pocas veces he tenido respuesta a mis peticiones, más bien, nadie cumple mis caprichos. En el silencio del atardecer me quedo dormido - no se cuanto tiempo - y abro los ojos y la paz está conmigo. Que silencio, que tranquilidad, que sensación tan extraña, ya había olvidado que reacciones tenían en mi cuerpo dichas emociones, generando sentimientos que estabilizan mi cuerpo. Y en ese estado se genera la magia, lo inesperado, lo anhelado y sobre todo... No podría describirlo, aun no podría...
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